martes, 27 de octubre de 2015

Padre mío...

Padre mío, que lejos estás

―¿Qué pasa, Daniela? ¿Y esa cara?
―Abuelo, esta escuela no me hace feliz, no quiero hacer el bachillerato aquí; prefiero no volver a clase.
―Pero, mija, no hables así…
―Estoy cansada de que todos me molesten, que se metan en mi vida. Como ellos saben quiénes son sus padres y viven con su mamá y su papá… A diario me preguntan por qué en las actividades sólo están tú, mi abuela y mi mamá. ¿Qué puedo responderles? Imagínate...



2 comentarios:

  1. Excelente la puesta en circulacion del libro Dios te acompañe y te ilumine por siempre.

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  2. Gracias por sus consideraciones. Luz para usted y los suyos siempre.

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