domingo, 15 de septiembre de 2013

Cómo ser jefe sin dejar de ser humano

Para empezar, ¡quítese los lentes! 
(Prólogo de "Cómo ser jefe sin dejar de ser humano") 

Cierta vez, durante un análisis por incumplimiento de sus tareas, le exigí, o casi traté de imponerle, a uno de mis subordinados que se quitara sus lentes oscuros y que me mirara a los ojos. Pretendía yo buscar con la mayor precisión posible, en su mirada, la causa real de su informalidad laboral. Pero, ante mi mandato, mi entrevistado tuvo una respuesta punzante y resuelta: “No me los quitaré”. De aquel extenso debate salí con una aparente victoria, aun cuando él no se quitó los lentes; sin embargo, al final, el vencedor fue Fernando. Él pudo haber olvidado el incidente unos meses después; yo, aunque han transcurrido más de veinte años, aún lo recuerdo. Unas horas después del marchito debate, llegó uno de los peores momentos de mis relaciones con personas a las que he “dirigido”.